El médico cirujano Ricardo Satulovsky convirtió su interés por la cerveza y la malta en una destilería-escuela dedicada al single malt. Esta es la singular historia de Whisky Casares.

Carlos Casares es una localidad estrechamente vinculada con la producción agropecuaria. Ubicada en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, es conocida como la Capital Nacional del Girasol. Sin embargo, entre sus campos también comenzó a escribirse una historia mucho menos esperada: la de un whisky single malt elaborado con cebada de la región.

Detrás de Whisky Casares se encuentra Ricardo Satulovsky, un médico cirujano nacido en La Plata que se radicó junto a su familia en esta localidad bonaerense. Su camino hacia el whisky no comenzó directamente con la destilación, sino con la cerveza artesanal y el interés por comprender cómo transformar la cebada en malta.

De la medicina a la elaboración de whisky

Satulovsky comenzó a elaborar cerveza artesanal alrededor de 2008. Con el tiempo, su curiosidad lo llevó a estudiar el proceso de malteado y posteriormente a experimentar con la destilación.

A mediados de la década de 2010, aquel proyecto artesanal comenzó a convertirse en Whisky Casares. La formación científica y la precisión adquirida durante su carrera médica encontraron un nuevo espacio de aplicación entre granos, fermentaciones, alambiques y barricas.

El objetivo no era únicamente producir una bebida. Desde sus comienzos, el proyecto estuvo orientado hacia la investigación, el aprendizaje y la transmisión de conocimientos.

Una destilería con maltería propia

Uno de los aspectos más interesantes de Casares es que se presenta como una destilería-escuela de whisky single malt con maltería integrada.

Esto significa que el proyecto no comienza con la compra de malta ya preparada. La cebada cultivada en campos del partido de Carlos Casares es seleccionada y transformada en malta dentro del propio emprendimiento. De esta manera, una parte fundamental del proceso permanece vinculada con la producción agrícola de la región.

La elaboración continúa con la molienda, el macerado y la fermentación del cereal. Posteriormente se realiza una doble destilación en alambiques de cobre, separando cuidadosamente la fracción que será destinada a la maduración.

El whisky reposa en barricas de roble americano fabricadas en Mendoza y carbonizadas en su interior. Así, tanto la materia prima como buena parte de los elementos utilizados durante su elaboración tienen origen nacional.

¿Por qué una destilería-escuela?

La denominación no es solamente una elección comercial. La propuesta de Ricardo Satulovsky se sostiene sobre tres pilares: la producción, la investigación y la enseñanza.

La destilería ha recibido visitantes interesados en conocer las distintas etapas del proceso y también ha funcionado como un espacio de intercambio para productores y aficionados. La intención es compartir conocimientos técnicos y contribuir al desarrollo de una comunidad argentina vinculada con la destilación.

Satulovsky ha mencionado como inspiración el crecimiento experimentado por Tasmania, donde pequeños productores consiguieron desarrollar una ruta del whisky reconocida internacionalmente. Su aspiración es que algún día pueda consolidarse una ruta semejante en nuestro país.

Un single malt de identidad bonaerense

Casares es un single malt de carácter maltoso, con presencia de madera y notas asociadas al roble americano, entre ellas la vainilla. La expresión clásica se presenta con 40 % de alcohol y mantiene el color natural del destilado.

Además de las barricas tradicionales de roble americano, el productor ha experimentado con maduraciones y terminaciones vinculadas con el vino argentino, incluyendo barricas que anteriormente contuvieron Malbec.

Entre 2017 y 2019, diferentes presentaciones de Casares obtuvieron tres medallas de plata en competencias internacionales. Para su creador, estos reconocimientos no fueron utilizados como el centro de la comunicación de la marca, sino como una referencia para evaluar la evolución del producto.

El whisky también puede nacer en la llanura

Cuando imaginamos el lugar donde se produce whisky, probablemente pensemos en montañas, bosques, lagos o paisajes fríos. Casares propone una imagen diferente: campos de cebada, caminos de la llanura bonaerense y una pequeña destilería dedicada a investigar y enseñar.

Esa es quizá su característica más interesante. Whisky Casares demuestra que la identidad de un destilado no depende de imitar un paisaje extranjero, sino de comprender y aprovechar los recursos disponibles en su propio territorio.

Desde el corazón agrícola de Buenos Aires, Ricardo Satulovsky creó un whisky que une producción local, conocimiento científico y vocación docente. Una historia singular dentro del creciente mapa del whisky argentino.

Conocé la ficha de Whisky Casares y seguí descubriendo los single malt elaborados en nuestro país.

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